Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo: Una soberbia aventura, muy completa, con sus puzzles, sus plataformas y sus batallas a espada. Estéticamente perfecto y con un desarrollo que pica y sabe atrapar. No podrás dejar de jugar hasta llegar al final. Y eso es lo malo: Que dura poco. Se hecha en falta algún puzzle más, pero para mi tiene un encanto especial, por lo que quizás sea para mi el más especial de la trilogía, aunque haya sido superado en algunas cuestiones por sus continuaciones.
El primer videojuego del Principe de Persia en PS2 fue una aventura digna de las Mil y Una Noches, capaz de conquistar por su belleza y su manera única de entender la acción y las plataformas. La aventura y sus protagonistas: El Palacio del Sultán ha caido bajo la maldición de las Arenas del Tiempo y el Príncipe debe romperla. Para ello cuenta con su agilidad para trepar, correr por las paredes o saltar, y hasta con el poder de hacer retroceder el tiempo. El satisfactorio control responde a la perfección y exige habilidad. Desarrollo del juego: Hay enemigos con los que usar la espada, trampas que esquivar y zonas de plataformas en las que hay que pensar como usar nuestras acrobacias. Todo bien equilibrado. Eso si, el juego es corto.
Apartados técnicos: Los escenarios del Palacio están recreados con singular belleza y son muy detallados, y los personajes exhiben excelentes animaciones. La oriental banda sonora aporta un toque de magia. Lo mejor: Su original concepción de la exploración y las plataformas, sus gráficos, su ambientación... Todo raya a un altísimo nivel. Lo peor: Sin duda, su corta duración, ya que superar la aventura nos supondrá apenas unas 10 horas de juego. Conclusión: Una de las mejores aventuras de PS2, de gran belleza y genial desarrollo. Es corto, si, pero aún así imprescindible.



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